Llega el verano y cambia el armario. Las tendencias se convierten en moda y las modas se asientan o pasan de largo. Así es el mundo de la moda: cambiante. Aunque en algunos aspectos permanece. Son muchas las prendas o el calzado que siempre están en auge y se afincan como básicos en nuestros armarios. No pueden faltar camisetas blancas, pantalón vaquero o deportivas sin mucho adorno. Las pasarelas muestran en cada temporada lo que vamos a ver en los escaparates, lo que no quiere decir necesariamente que vaya a estar en nuestros armarios. No todo el mundo sigue las tendencias o se queda con la moda, sobre todo en algunos aspectos como el que vamos a tratar hoy: la moda joyera del verano.
Podríamos decir que la moda en este sector no es algo que se imponga a simple vista, pero existe y queda patente en los escaparates de las joyerías. Los entendidos explican que un solo conjunto puede cambiar totalmente si se combina con los anillos adecuados o unos pendientes esculturales. De ahí que las tendencias en joyería en el presente año se hayan convertido en algo emocionante, que no se basa en las normas estrictas que impone la moda, sino en un estilismo más propio, personal y seguro de sí mismo. En un entorno expresivo, pulido y personalizado engalanado con piezas que se adaptan con facilidad a los básicos de la semana, a una cena informal, a eventos ineludibles y, por supuesto, a los regalos.
La joyería más actual no pide a quien la luce que elija entre lo minimalista y lo atrevido, lo clásico y lo alegre o lo práctico y lo elevado. La tendencia que irrumpe con más fuerza es la versatilidad. Las mujeres buscan piezas que combinen perfectamente, resulten cómodas en cualquier momento del día y marquen la diferencia, aunque se luzca un conjunto sencillo. Ese equilibrio es más que posible en esta temporada y, precisamente, es lo que destaca.
Estados de ánimo y formas esculturales
Algo que señalan los expertos en moda y los propios joyeros es el cambio más notable en la tendencia que absorbe el sector: esta temporada se rige por lo emocional y no solo por lo visual. En la Joyería Lorena, hacen gala de una colección que refleja la personalidad y la tradición de un sector en el que cada pieza aporta elegancia y se elabora con precisión artesanal, precisamente lo que se busca en esta temporada. Piezas que digan algo sobre quién es la persona que la luce. Esto puede ser un limpio chapado en plata cuff que se utiliza a diario, un collar de perlas mezclado con cadenas gruesas o una pila de anillos chapados en oro que es al mismo tiempo suave y fuerte.
Por otro lado, la tendencia que lleva a la moda se aleja claramente de la perfección estilística. Los conjuntos a juego siguen teniendo su lugar, sobre todo para ser regalados, aunque el look más actual es el mixto. Un elegante hoop en una oreja con textura cuff, una cadena delicadamente combinada con un colgante o una pulsera más refinada en combinación con un anillo más osado son opciones de las más utilizadas. No se trata de ser como los demás, se trata de crear un guardarropa de joyas que parezca tan propio como personal.
Esta idea encaja a la perfección con la manera en que tienen las mujeres de comprar en la actualidad: buscan un estilo más elevado pero flexible. De manera que las piezas a elegir tienen que poder combinar con sastrería, vaqueros, prendas de ocasión o de punto para el día a día. Cuando la joya en cuestión luce un diseño que solo es válido para un momento, pierde fuerza.
Dentro del aspecto visual, lo que define la tendencia actual de la joyería es la forma. Las líneas limpias siguen teniendo bastante relevancia, pero son cada vez más suaves, llenas y esculturales: con siluetas redondeadas, curvas metálicas y fluidas, gotas asimétricas o corazones abullonados; en el caso de los anillos, la tendencia es que sean abombados y los pendientes con un toque artístico.
Esto no quiere decir que todas las piezas deban ser de gran tamaño. La clave de la tendencia es la presencia, por lo que hasta las piezas de menor tamaño son diseñadas con mayor dimensión, textura y personalidad. Un pendiente pulido puede retorcerse ligeramente, mientras que un colgante puede presentar un acabado orgánico y fluido, o una pulsera puede ganar fuerza por ser más gruesa.
El atractivo de las piezas resulta evidente: las joyas más esculturales son las que causan mayor impacto, sin necesidad de que luzcan un brillo excesivo ni de que tengan un estilo complejo. Estas líneas definidas funcionan de forma especial en aquellas mujeres que buscan un look tan moderno como atemporal. Una forma metálica atrevida puede ser la tendencia de hoy y seguir vigente el próximo año, sobre todo cuando las piezas tienen un acabado dorado o plateado.
Capas y combinaciones
Superponer prendas no es una novedad en el mundo de la moda. Lo que resulta más novedoso es que en este año esta superposición se torna más refinada. En lugar de amontonar las piezas sin sentido, se busca un estilo más meditado. Los collares varían tanto en la longitud como en la textura. Los anillos se combinan con bandas finas y una pieza central con más fuerza y las pulseras se apilan entre sí buscando el contraste.
Estos aspectos resultan importantes, ya que en la moda joyera las capas pueden resultar fáciles de combinar o resultar recargadas, en función de la proporción. La mejor versión de esta tendencia en particular parte de un punto de anclaje. Puede tratarse de un collar de cadena, con perlas, un anillo o unos pendientes con mayor peso visual y, a partir de ellos, las piezas utilizadas para complementar a las protagonistas componen la historia.
Este punto de partida hace que las joyas resulten más útiles y usables en el día a día, pudiendo lucir pocas piezas por la mañana y añadir alguna por la tarde o la noche. Esta adaptabilidad es lo que hace que la superposición se haya convertido en factor clave de la bisutería: permite expresarse y sirve para el día a día.
Existen combinaciones con especial fuerza, como las perlas con cadenas de metal, que resultan frescas al equilibrar la suavidad con el filo. La plata mezclada con circonitas cúbicas aporta un brillo más frío y a la vez con mayor nitidez. En tanto que las piezas doradas más gruesas en combinación con cadenas más finas proporcionan profundidad sin que resulte en exceso formal.
Además, existe una mayor libertad a la hora de mezclar los acabados y no es necesario que exista la combinación perfecta. Lo verdaderamente importante es que el conjunto tenga intención. Si las siluetas y las piezas hablan entre ellas, la mezcla de metales puede resultar una combinación moderna y actual en lugar de algo aleatorio.
Pasamos a las perlas, que siguen siendo tendencia, pero no en su forma de joya preciosa y en exceso tradicional. En este año, la tendencia es que las perlas de agua dulce resulten más jóvenes, más direccionales y, en consecuencia, más fáciles de llevar. Aparecen en los escaparates de las joyerías en formas menos convencionales, en combinaciones inesperadas y con estilos relajados que hacen que sean elementos adecuados en cualquier ocasión y no solo en momentos especiales.
Aquellos que aman la elegancia que proporcionan las perlas, pero quieren ser actuales, encuentran en esta posibilidad la mejor opción. Pendientes de perlas con base de metal grueso, más modernos que un conjunto clásico o collares de perlas superpuestos con cadenas sencillas, resultan cotidianos y ponibles, en lugar de estar reservados a la ocasión especial.
Los pendientes, por su parte, vuelven a cobrar importancia, pero con un aspecto más pulido que los estilos de pasadas temporadas. En esta temporada, los pendientes que más lucen son los que tienen una silueta atrevida y no son recargados. Aros de gran tamaño, tachuelas esculpidas, gotas alargadas y superficies texturizadas que capten la luz sin que resulte sobrecargado. Esta tendencia en particular resulta de gran utilidad, ya que los pendientes pueden hacer mucho trabajo por quien los luce, sobre todo cuando no se quieren lucir varios accesorios. Un par de pendientes adecuados completa el conjunto. Además de ser una excelente opción como regalo, es menos complicado que buscar un anillo o una pulsera.
En el caso de los anillos, existen dos direcciones: formas abovedadas, bancas anchas y estilo escultural o anillos apilables finos con brillo y textura, mucho más discretos. El truco lo encontramos en la combinación. Un solo anillo grande aporta confianza, en tanto que varias sortijas finas proporcionan un toque más personal y en capas. Combinados, crean un estilo fuerte pero femenino.
En resumen, si estás actualizando tu colección de joyas, hay que centrarse en las macrotendencias y no crear una gama de joyas. Optar por una pieza escultural de metal, una cadena que sea fácil de combinar, pendientes que impacten y elementos más suaves como perlas o piedras hace posible cambiar de look en función de la ocasión.







