Elegir al mejor abogado

La necesidad de elegir el mejor abogado es algo fundamental para muchas personas. Aparecen bastantes preguntas, cómo se eligen, las condiciones que debe tener un buen abogado, y demás. La elección del mejor abogado que defienda los intereses no es algo sencillo.

La persona que haya tenido la necesidad de contar con un abogado es cierto que puede tener alguna ventaja en el caso de que respondiera a las expectativas que pudiera tener el cliente en cuestión.

De todas formas, hay que pensar que cada caso no dejar de ser algo muy particular, especialmente cada especialidad en el campo jurídico, de tal manera que el abogado que nos ha podido llevar un tema como por ejemplo el proceso de divorcio o la reclamación de un crédito, es posible que no sea el mejor para otra clase de temas.

El abogado y su especialización

Los abogados expertos y especializados dan bastante más garantías que los profesionales que no cuenten con esa experiencia en otra serie de ámbitos que es complicado que te la puedan ofrecer.

La experiencia del abogado

Es algo también importante, pues se suele recurrir a una serie de símiles de lo más útiles cuando se quiere entender el concepto y porque destaca de manera especial sobre otras.

Recomendaciones o referencias por parte de los clientes

Uno de los métodos de mayor fiabilidad es la recomendación para elegir el abogado y demás servicios profesionales, donde la experiencia de gente en el entorno nos puede llegar a servir de base para poder buscar nuestro propio abogado.

No hay que quedarse solo en la recomendación, puesto que debes preguntar por lo positivo y negativo. Con esta serie de datos y sabiendo de quienes vienen las recomendaciones, va a ser posible preguntar por una serie de cosas positivas, pero también por las negativas. Todos estos datos y sabiendo de quienes vienen las recomendaciones es posible hacerse una composición de lugar bastante exacta del abogado y saber si es posible que pueda ser merecedor de tu confianza.

Este tipo de descripción no está ceñida solo a la recomendación, lo que hace es aconsejar un análisis crítico de esta y también valorar la fuente de la que va a proceder la recomendación en cuestión, puesto que existen personas que debido a la personalidad o la preparación nos puede merecer más confianza que otras.

La situación el despacho de abogados

Como es lógico no elegir a un abogado que se encuentre a mil kilómetros de diferencia de la localidad, por mucho que nos lo recomiendan. Pensemos que es necesario que se debe visitar como mínimo un par de ocasiones, por lo que lo mejor es optar por elegir un despacho que esté cerca del sitio de trabajo o residencia. El que se tenga uno que desplazar más de una hora puede terminar siendo un inconveniente.

Honorarios

En este sentido debemos tener en cuenta de que debe ser proporcional el precio y el servicio obtenido.

Como es lógico, nada es gratis y si es así o muy barato, nuestra recomendación es que desconfíes. Habitualmente el coste del servicio de abogado es directamente proporcional a la calidad, atención o al estudio que se vaya a dedicar a dicho asunto.

No hay que olvidar que si el caso se pierde, lo que ocurrirá es que al final el asunto va a terminar saliendo caro.

Lo mejor es buscar un profesional con la debida honradez que no sea abusivo en cuanto a los honorarios y que tenga unas tarifas donde haya claridad y justicia. Por todo ello, lo mejor es solicitar antes un presupuesto en el que se incluyan los gastos previstos.

Para bastantes clientes, la contratación del abogado es posible que suponga un estrés financiero que puede terminar afectando de manera negativa a la calidad de vida. Por este motivo, elegir a los profesionales, que, desde un primer momento, se presente un presupuesto cerrado en cuanto al gasto.

Confiar en el abogado y que sea accesible

El denominado “feeling” que hay que tener con el abogado es fundamental. Al final no dejamos de poner en manos de estos profesionales aspectos de lo más importantes para tu vida, como es el patrimonio o la libertad. En el caso de que el letrado no infunda confianza o existan dudas, lo mejor es cambiar siempre que se pueda.

En este sentido es importante valorar la actitud que haya en cuanto a os problemas o dudas planeadas. Si te vas a sentir confortable con él, su empatía, etc.

En especial es importante que esté a tu disposición para todo lo que sea necesario sobre el caso y que se esfuerza en poder atenderte de la mejor forma que sea posible, centrándose en tu caso.

La honestidad y sinceridad en el abogado

Aquí hay que valorar que solo los verdaderos profesionales son los que tienen como cualidades la honestidad, sinceridad, conocimientos, profesionalidad y experiencia, todo ello debe ponerse siempre al servicio de la clientela.

Las cualidades con las que tiene que contar un abogado de calidad debe reflejarse en su forma de actuar.

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No podemos valorar este tipo de cualidades de manera aislada. Todo ello al final se aglutina en cuanto algo importante como es la confianza.

No hablamos de que la confianza en los abogados deba ser algo ciego, se debe poder basar en una serie de datos que estén contrastados

En ocasiones los datos van a proceder de un trato exitoso previo. De todas formas el servicio de los abogados no es uno al que las personas tengan que acudir con mucha frecuencia.  Esto puede que la experiencia en este sentido no exista. Conviene tener en cuenta que las personas que buscan buenos abogados es porque no conocen al abogado en el que deben depositar su confianza.

Un elemento tan importante es la confianza, la cual se asienta en una serie de pilares. La experiencia y la especialización son fundamentales.

El derecho, como sucede con otras ramas del conocimiento es de gran amplitud y se desarrolla en una transformación constante.  Por todo ello, es fundamental la especialización a la hora de abordar el caso desde el punto de vista que sea necesario.

La experiencia es vital cuando se tiene que afrontar un juicio o conflicto a nivel jurídico con una cierta seguridad. No se puede ser especialista en derecho que no se ejerza o que se ejerze de manera escasa.

Toda la realidad puede terminar siendo dolorosa para los profesionales de la abogacía que están comenzando su andadura, pero los planes de estudio se centran en las enseñanzas teóricas.

Algo que es necesario destacar es que las cualidades de las que hemos hablado son precisas, pero que son insuficientes para poder encontrar el abogado de confianza.

Hay un gran valor, que normalmente no se expone, el cual está estrechamente relacionado con ejercer honestamente la profesión de abogado.

Pensemos que el abogado, no solo tiene que tener experiencia y especialización, de tal forma tiene que tener competencia y ser merecedor de la confianza en el caso de que actúe de manera diligente y se esfuerce a la hora de conocer y defender el asunto.

En este sentido hay que tener la intención de hacer las entrevistas que sean precisas con los clientes y de que se mantenga siempre abierto un canal que se dedique a la comunicación.

La relación que se establece entre abogado y cliente opera en una doble dirección no solo va a ser beneficiosa para poder tener más conocimientos sobre el caso en cuestión. Va a ser fundamental para los clientes, puesto que por la clase de asunto y las consecuencias que se puedan derivar, pueda sufrir una angustia tremenda.

El abogado debe estar disponible y existir una gran fluidez en la comunicación, de tal forma que se consolide de manera progresiva en cuanto a la confianza que se deposite en el abogado.

Un buen abogado, va a ser el que se preocupe por el asunto que se le vaya a encomendar y por la propia relación que se tenga con el cliente. De esta forma se conseguirá que el abogado pase a ser un buen abogado para los que le contraten, un abogado de total confianza.

En el caso de que el cliente potencial reflexione sobre las diferentes cualidades que tenga que reunir un buen abogado no puede pretender que el coste sea económico.

Si se quiere contratar un abogado especialista, con experiencia y que esté comprometido con el asunto y dispuesto a que nos puede atender en todo momento. En este sentido, los honorarios existentes deben estar proporcionados razonablemente con este tipo de valores.

El que se lleve una causa que no se haya presupuesto bien, es algo que puede terminar repercutiendo de manera negativa sobre el propio funcionamiento como tal del despacho de abogados.

No hace falta que se cobre de manera desorbitada, pero sí que es fundamental que se cobre en proporción al trabajo realizado y el tiempo que se empeñe en cada uno de los casos.

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